viernes, 3 de abril de 2009

SEMANA SANTA EN OTOÑO



Si hay algo que me encanta de vivir en el hemisferio sur es que la Semana Santa es en otoño.
El viento, las hojas lanzadas al aire en un remolino de colores nos invitan a despojarnos de las cosas superfluas y quedarnos con lo esencial ; lo más profundo.  Esas cosas que están en el fondo de nuestro espíritu  y que no revisamos nunca.
Éste es un buen momento del año para eso... mejor que cualquiera.
Si eres persona de fe y crees tener una buena conexión con lo divino es probable que programes alguna actividad religiosa. Si no crees en nada será una excusa para descansar, viajar y relajarte... un tiempo para tí o para compartir.
Como quiera que sea este inicio de otoño, puede ser un maravilloso tiempo de reflexión. Ya no es preciso arrancar del calor descontrolado del verano. El otoño se presenta mesurado y la Semana Santa nos recuerda que sería bueno mirar nuestro interior; a lo mejor no nos conocemos del todo como siempre creímos
Para los que creemos en Dios, éste es un momento en que hacemos conciencia de la responsabilidad y compromiso de seguir a Jesus; revisando como construímos con ÉL nuestro día a día; y de qué manera eso nos convierte en testigos creíbles. Tiempo de acabar con la autoindulgencia y a la vez celebrar como la Vida vence a la Muerte en el Domingo de Resurrección.

PAZ y BIEN



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